Mucho se ha dicho y escrito sobre los orígenes de esta ciudad; leyendas magníficas sobre su fundación y florecimiento; de héroes, saqueos, raptos y guerras. Con este artículo empieza una serie dedicada a la fundación de Roma, donde descubriremos el origen de las tribus que la fundaron, las primeras organizaciones políticas, sociales y militares, las costumbres, la religión, los reyes y las leyes. En definitiva, todos los aspectos que propiciaron y terminaron con la creación de la República de Roma. Como bien afirma el dicho, “Roma no se construyó en un día”, y dejando a un lado la mitología (objeto de futuros artículos), daremos una visión aproximada de la fundación de la ciudad eterna.

 

Las tribus tiberinas. Los ramnes, ticios y lúceres

Según las primeras noticias de que se dispone, los habitantes de la ciudad fundada a orillas del Tíber no se llamaban romanos, sino ramnes. Originariamente, los ramnes no ocupaban solos las colinas tiberinas, sino que lo hacían junto a los ticios y los lúceres. Tenían sus fortalezas en las cimas de las colinas, y las aldeas en la llanura inmediata, en donde cultivaban. La situación estratégica de estos asentamientos ofrecían a los barqueros que bajaban por el Tíber hasta su desembocadura una escala fácil y un refugio más seguro que el que proporcionaba cualquier puerto de la costa a los barcos que huían de los piratas. Así pues, Roma debe su rápida importancia, no a su fundación, sino a circunstancias comerciales y estratégicas.

 

Roma y las siete colinas

Las siete colinasTodo indica que la ciudad original a partir de la cual nacería la futura Roma se formó con la fusión de los pueblos que habitaban el Quirinal, Celio y Esquilino, y debió ubicarse en el monte Palatino, recibiendo el nombre de Roma Quadrata, por la forma de cuadrado irregular de dicha colina. Hallazgos hechos aseguran que allí se encontraba el símbolo sagrado de la ciudad, el Mundus, donde cada uno de los primeros habitantes depositó todos los objetos de necesidad doméstica y un puñado de tierra de su lugar de origen. Además, se hallaba el edificio público donde se reunían las curias1, cada una en su hogar particular. Allí estaba el templo donde se guardaban los escudos sagrados de Marte, y también el santuario del lobo (lúpercal) y la morada del sacerdote de Júpiter.

El Palatino fue, por lo tanto, la ubicación primitiva de la ciudad romana, encerrada en la entonces única muralla. Pero los habitantes construían también sus viviendas a las afueras de la fortaleza. Las barriadas más antiguas, que luego formarían el primer cuartel de los cuatro en los que Servio Tulio dividió la ciudad, se extendieron debajo del Palatino, hacia las marismas que descendían entre este y el Capitolino. Otro cuartel comprendía el arrabal construido sobre el monte Celio. Otros arrabales se extendieron hacia el Esquilino y hacia la llanura entre este y el Quirinal.

Pero la Roma Quadrata no era la única amurallada. El Quirinal fue, sin duda, el centro de otra ciudad independiente (pese a que algunos de sus habitantes prefirieran abandonar ese asentamiento para fundar la Roma Quadrata junto con los pueblos que ocupaban el Esquilino y el Celio), lo que da explicación a la construcción de la fortaleza en el valle entre el Esquilino y el Quirinal, ya que en este punto chocaban los dos territorios y los palatinos, que dominaban el valle, lo fortificaron para defenderse de los posibles ataques. No obstante, el desarrollo parejo de ambas ciudades y la similitud entre sus instituciones, propició la fusión en una sola ciudad, y también la ampliación de la muralla, que abarcaba las antiguas ciudades del Palatino y el Quirinal, ahora ya una sola ciudad, y las alturas del Capitolino y el Aventino. A los tres cuarteles de la ciudad palatina (el Palatino, la Subura (en el valle entre el Esquilino y el Quirinal) y el Esquilies -en el valle entre el Palatino y el Esquilino) se suma ahora un cuarto, el de la ciudad de la colina Quirinal. Con la unión de ambas ciudades surgió la Civitas (ciudad) llamada Roma, y con ella, nace la Monarquía romana, la cual será objeto del siguiente artículo, donde profundizaremos un poco más en la fundación de la ciudad y los primeros reyes.

 

Notas:

1 Una Curia, en los tiempos de la antigua Roma, era una subdivisión del pueblo, más o menos identificada con una tribu. El término curia también indica el lugar donde esta tribu discutía sus asuntos. El Comicio por Curias era la más antigua asamblea romana después del Comisio Calata. Cada una de las 3 tribus antiguas tenía 10 curias, y estas a su vez 100 hombres. En total eran entonces 3.000 personas que constituían las curias juntas. Este órgano, en un principio, elegía a los más altos magistrados (Fuente: Wikipedia)

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