Hay pocos datos, y son muy imprecisos acerca de cómo se fundó Roma. Como vimos en el artículo anterior, la preeminencia geográfica y, en consecuencia económica de la Roma primitiva, facilitó la rápida expansión de la ciudad y el control de las aldeas tiberinas. Huyendo de la mitología, podemos seguir un esquema clásico acerca de la creación y desarrollo de Roma:

 

  1. En un primer estadio nos encontramos con la llamada Roma Quadrata, la cual estaba rodeada por un muro y el denominado Pomerium, la frontera sagrada de la ciudad de Roma. Es decir, Roma sólo existía dentro del Pomerium, siendo todo lo que estaba en el exterior tierras que pertenecían a Roma (pero no eran Roma)

  2. El siguiente rastro nos lleva a la fusión de las tribus latinas de la Roma Quadrata del monte Palatino con los sabinos de los montes Viminal y Quirinal, creando la llamada Liga del Septimontium (Liga de las Siete Colinas). El Septimontium comprendería entonces el Cermal, estribo del Palatino que descendía hacia las marismas que existían entre este y el Capitolino (Velabrum); el Velio, que unía el Palatino al Esquilino; el Fragutal, Oppius y Cispius, que formaban las tres cimas del Esquilino; y el Subura, en el valle situado entre el Esquilino y el Quirinal.

  3. La Ciudad de las Cuatro Regiones, habría sido el tercer paso en la ampliación de Roma, conseguida con la incorporación al Septimontium de los núcleos del Quirinal y el Capitolino. La nueva ciudad debió ampliar sus murallas, así como el radio del Pomerium.

  4. La Ciudad serviana, llamada así por la ampliación dirigida por el rey Servio Tulio, la cual mantenía el Pomerium creado en la Ciudad de las Cuatro Regiones pero amplió su muralla a fin de incluir en su recinto el monte Aventino.

La monarquía romana

 

La primera forma de gobierno de Roma se corresponde con una monarquía y, si seguimos los datos proporcionados por historiadores antiguos, como Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso o Varrón, hubo una sucesión de siete reyes en un periodo de tiempo que comprende 243 años. Sobre este punto hay discrepancias, ya que el promedio de las duraciones de los reinados de cada uno, arroja una cifra de 35 años, cantidad excesiva a tenor de la esperanza de vida de aquel tiempo. Es bastante probable que en algún momento desconocido de la etapa monárquica de su historia, Roma cayera bajo el control de los reyes etruscos. No obstante, es más probable que tan sólo los últimos reyes de esta etapa pudieran haber existido realmente, mientras que no quedan evidencias históricas referentes a los primeros reyes de Roma. A pesar de ello, citaremos los nombres de los siete reyes romanos, así como algunos de sus hechos.

 

Su primer rey fue Rómulo, a quien también se le atribuye la fundación de Roma (21 de abril del 753 a.C.) Durante su reinado, se dio lugar a la creación del Septimontium, y debido a esa unión con los pueblos sabinos, se determinó que los reyes deberían ser elegidos alternativamente de cada uno de los pueblos. Así, a un rey latino le debería suceder un rey sabino, a este uno latino, y así sucesivamente. Rómulo también dividió a los habitantes de Roma entre los que eran aptos para combatir y los que no lo eran. Los primeros pasaron a ser las primeras legiones romanas y de entre los segundos seleccionó a 100 hombres de los de más alto linaje para formar el Senado. Estos y sus sucesores serían llamados patricios y formarían la casta nobiliaria romana. Al resto de habitantes se les llamó plebeyos, nombre que indicaba a los que no eran aptos ni para luchar, ni para gobernar. Según todas las fuentes, Rómulo libró diversas guerras, extendiendo la influencia de la ciudad por todo el Lacio y áreas circundantes. Tras su muerte, se le veneró como el dios Quirino.

 

Al reinado de Rómulo, le sucedió el del sabino Numa Pompilio, recordado por su extrema religiosidad y sabiduría. Con él, los territorios pertenecientes a Roma fueron divididos en distritos, con el fin de mejorar la administración, además de establecer una primera organización de la ciudad en “gremios”. Si Rómulo fomentó las primeras directrices políticas y un cierto ordenamiento social, Numa Pompilio dedicó sus esfuerzos a establecer los cimientos de la Religión, creando colegios sacerdotales y elaborando el calendario de 12 meses. Se cree que es el constructor de los Templos de Vesta y Jano, además del del Templo de Saturno (abierto únicamente en períodos de guerras)

 

El tercer rey romano, según los anales, recayó sobre el latino Tulio Hostilio, que retomó la ampliación territorial comenzada por Rómulo e interrumpida por Numa. Conquistó y arrasó la famosa ciudad de Alba Longa, y toda su población fue enviada a Roma y esclavizada. A pesar de su naturaleza beligerante, Tulio Hostilio seleccionó a un tercer grupo de individuos que llegaron a pertenecer a la clase patricial de Roma, elegidos de entre todos aquellos que habían llegado a Roma buscando asilo y una nueva vida. También erigió un nuevo edificio para albergar al Senado, la Curia. Este rey, parece ser que murió fulminado por un rayo.

 

A Tulio Hostilio le sucedió el sabino Anco Marcio, nieto de Numa Pompilio y, como él, incrementó poco los límites de Roma y sólo entró en guerra en caso de que sus fronteras fueran comprometidas. Fue el rey que construyó el primer puente sobre el Tíber, el Pons Sublicius, además de fortificar el Monte Janículo, en el margen izquierdo del Tíber, como puesto de avanzadilla para brindar mayor protección a la ciudad por ese flanco. Fue también quien ordeno la construcción del puerto romano de Ostia. El tamaño de la ciudad se incrementó gracias a la diplomacia ejercida por Anco, que permitió la unión pacífica de varias aldeas menores en alianza con Roma. Gracias a este método, consiguió el control de los latinos, realojándolos en el Aventino, y consolidando así la clase plebeya de Roma. Fue el último de los reyes latino-sabinos de Roma.

 

Tarquinio Prisco fue el quinto rey de Roma, y el primero de origen etrusco. Tras emigrar a Roma, obtuvo el favor de Anco, quien lo adoptó como su hijo. Al ascender al trono, libró varias guerras contra sabinos y etruscos, doblando así el tamaño de Roma y obteniendo grandes tesoros para la ciudad. Con esos tesoros construyó grandes edificaciones de uso público, como la Cloaca Maxima (el alcantarillado de la ciudad), el Foro Romano, en las marismas entre el Palatino y el Capitolino (Velabrum) o el Circo Máximo, en el valle entre el Aventino y el Palatino. También fue el creador de los Juegos Romanos. Reformó el Senado, incrementándolo en 100 miembros provenientes de las tribus etruscas conquistadas. Así, el Senado pasó a constar de 300 miembros. Fue asesinado tras 38 años de reinado por los hijos de su predecesor, Anco Marcio. Su reinado es recordado además por haber introducido los símbolos militares romanos y por ser el primer rey en celebrar un triunfo.

 

Tras la muerte de Prisco, su yerno Servio Tulio le sucedió en el trono, siendo el segundo rey de origen etrusco que gobernaba Roma. Libró, como su predecesor, varias guerras victoriosas contra los etruscos. Utilizó el botín obtenido en sus campañas para erigir las primeras murallas que cercaran las siete colinas romanas sobre el pomerium, los llamados muros servianos1. También realizó cambios en la organización del ejército romano. Desarrolló una nueva constitución para los romanos, dando preferencia a las clases ciudadanas. También creó el primer censo, dividiendo a las gentes en cinco clases económicas, y la ciudad en cuatro regiones basándose en la distribución de las cuatro tribus urbanas. Sendas divisiones (la económica y la regional) dieron origen a las Asambleas Centuriadas y a las Asambleas tribales respectivamente. El reinado de Servio Tulio finalizó con su asesinato en una conspiración urdida por su propia hija Tulia y su marido Tarquinio, su sucesor en el trono.

 

El séptimo y último rey de Roma fue Tarquinio el Soberbio. Hijo de Prisco y yerno de Servio, Tarquinio también era de origen etrusco. La tradición es la que atestigua las faltas de este rey y las sublevaciones que produjeron. No consultaba jamás al Senado; pronunciaba las sentencias capitales y las confiscaciones sin la asistencia de un Consejo de ciudadanos; acaparaba el grano en cantidades enormes e imponía a todos el servicio de la guerra. También abolió y destruyó todos los santuarios y altares sabinos de la Roca Tarpeya2. Tan graves fueron sus faltas, que nada prueba mejor la cólera del pueblo que el juramento hecho por todos y cada uno de los habitantes, tanto para sí como para sus descendientes, de no aceptar jamás a un rey en el porvenir. El Senado expulsó a Tarquino y abolió la monarquía. Lucio Junio Bruto y Lucio Tarquinio Colatino, se convirtieron en los primeros cónsules del nuevo gobierno de Roma, la República.

 

Fuentes:

 

  • Morey, William C. Outlines Of Roman history
  • Mommsen, T. Historia de Roma.
  • Wikipedia


Notas:
1
Algunos estudios arqueológicos y fuentes literarias aseguran que hasta el saqueo de Roma por los galos de Breno no se levantó dicha cerca. Según esas mismas fuentes, es más probable que este rey mandara construir el agger, o doble muralla que defendía Roma por el lado del campus esquilinus, que era la parte más vulnerable.

 

2 La rupes Tarpeia era una pendiente escarpada junto a la cima Sur de la colina Capitolina, con vistas al antiguo foro. Se utilizó como lugar de ejecución de asesinos y traidores, que eran lanzados sin piedad desde la misma.